Feb 5 2012

OLVIDARSE DE COMILLAS

Publicado en el Diario Montañés el 5 de enero de 2012

Vamos a empezar jugando al  Pasapalabra. Con la “C”: ¿lugar costero de Cantabria donde puso su huella arquitectónica Antonio Guadi y tiene un majestuoso palacio que perteneció a un marqués, de nombre también Antonio, que llegó a poseer la mayor flota de barcos de comercio con  las Américas? Acertó: Comillas, es Comillas. En los libros, es más que un rincón de Cantabria y se han escrito no pocos como “Tabaco, el Imperio de los Marqueses de Comillas”, de Ramón Vilaró o, mi favorito, “Comillas. Preludio de la modernidad”, de María del Mar Arnús. Fíjense de la importancia en el mundo de Comillas que este último título empieza diciendo que “en Comillas va a surgir un conjunto de obras que anticipan en cierto modo, en su espíritu y en su forma, lo que tiempo después se llamaría el movimiento modernista o, en toda Europa, el Art Nouveau”. Con todo y con nada, la “Guía Repsol”, en su edición de este año, se olvidó de incluir a Comillas y fue el propio Ayuntamiento de la villa el que puso el grito en el cielo y ha habido que imprimir una nueva tirada que incluyera a Comillas, que por méritos propios supone un gran lugar en el mundo. Es una más de las que nos hacen de costumbre. Sucede con asiduidad que para  referirse en la televisión a Cantabria nos denominen como Santander. La capital es guapa, pero ya va siendo hora de que sepan que nuestra región tiene norte, sur, este y oeste y que Potes, por poner un ejemplo, es Liébana, y no Santander. Lo mismo ocurre con el clima de la Cornisa Cantábrica, donde el peso de las imágenes lo tiene a diario Galicia y País Vasco, seguidas a cierta distancia por Asturias y en la cola, para cuando quieran sacarnos, Cantabria. En la previsión del tiempo para otros días ocurre lo mismo, y conocido es que esta manera de informar (o no informar) ha hecho mucho daño a nuestro turismo en Semanas Santas, veranos y puentes de la Constitución. Por eso digo que el olvido de Comillas se suma al trato que tienen fuera determinados medios institucionales, informativos y no digamos televisivos hacia estas tierras. Una cosa es cierta, hemos cambiado en todo este tiempo a la hora de defendernos y presentar ante quien corresponda, y donde sea, la queja sobre el trato recibido. Mucho  antes, callábamos y asumíamos como normal la discriminación, debatiendo el asunto en la barra del bar.

imagesCA9B4KX9Ahora ya nos estamos porque se nos pise o se nos ningunee. Comillas, con su corporación municipal al frente, ha dado un ejemplo de ser y estar. Si Comillas no sale en una de las guías turísticas más importantes dentro y fuera del país, ¡usted edita una nueva en la que estemos por méritos propios, y no se hable más! Creo que ha quedado como un buen toque de atención para que desaparezcan ancestrales tics de pasar por alto a Cantabria en beneficio de nuestros vecinos territoriales. Por eso no olvidemos aquello de que el que no llora, no mama. Pienso cuando se habla de lo bien que se come en el norte, o lo bonitas que son las playas cantábricas. Siempre salen los cocineros vascos y siempre también la Playa de la Concha de San Sebastián. El que diga que está harto de ver El Sardinero por televisión, miente. No digo que no tengamos que saber vendernos mejor, pero no creo que sea esta toda la cuestión. Le pasa incluso a ministros cuando dan datos de población de Cantabria porque se equivocan en una diferencia nada despreciable de cien mil habitantes menos. Y esto se da porque Cantabria no está suficientemente estudiada, porque valorada por su belleza, monumentos y productos gastronómicos, ahí no caben dudas. Total, que cuando se oiga algo sobre Cantabria que no es verdad o es incorrecto, no puede nunca faltar la llamada de atención, la carta o incluso la queja para que la próxima vez todo esté en su sitio, con esta maravillosa región a la cabeza por sus preciosidades geográficas, sus estupendos pueblos y, en especial, sus gentes.



Ene 29 2012

SOS DEL PEQUEÑO COMERCIO

Publicado el 29 de enero de 2012 en el Diario Montañés

            Casi sin darse cuenta, el pequeño comercio ha pasado de la ebullición a la evaporación y con ello a echar el cierre. Cada vez que un medio de comunicación publica que otra firma de toda la vida ha colgado el cartel de cerrado por cese de negocio, se me revuelven las tripas y me entra una rabia que tardo en sosegar. ¿Es que no se puede hacer nada para acabar ya con esta sangría de nuestros comercios de siempre? Los autónomos están bien jorobados, esa es la pura verdad. Vienen esperando como agua de mayo medidas, cambios, reformas, que hagan recapacitar la actitud de los consumidores para que volvamos a echar mano de la cartera y gastemos con medida, pero a fin de cuentas consumamos. Muchos negocios han venido aguantando y apuntalan con los ahorros de los propietarios, ganados con el esfuerzo de toda una vida como para que se vayan en dos días si la economía no cambia de una vez por todas. Hablar ahora de más recesión en este año y para el que viene angustia al más frío de los mortales que está  delante o detrás de un mostrador. Los Estados, los Gobiernos, los mercados, son términos muy gigantescos que no se paran en el caso por caso de las pequeñas y medianas empresas que se cierran cada día en este país y en esta región en concreto. Ser emprendedor y volver a empezar, se dice también muy fácil. Con 25 ó 30 años, es una cosa, pero a más edad, es otra ya muy diferente. En cierto momento de mi vida me convencieron de que la primera cuestión de la democracia y los gobiernos que la sustentan es hacer felices a los ciudadanos. Aquí, las carantoñas van por barrios. Los que tienen el dinero a buen recaudo en islas donde no te preguntan nada por meter maletas de dinero en sus bancos, la crisis les importa un bledo. Y me importa más bien nada que lo que acabo de decir suene a demagogia.

            Muchas empresas, muchos trabajadores, están en el paro o echan la persiana para no volver a subirla, pero no por ello dejan de ansiar expectativas y querer reubicarse en una sociedad en la que para ser algo tienes que generar un sueldo o ingresos. La cadena de cierres de locales es peligrosa porque da tufo a contagio. Los pequeños empresarios necesitan de ayudas hoy mejor que mañana. El dinero de los impuestos que suben hay que reinvertirlo en programas que eviten más calamidades empresariales y personales. El panorama que ven los jóvenes es como para no salir de casa, que es lo que siguen haciendo muchos ciudadanos para no tener que parar frente a una cafetería para gastar en una simple merienda. También digo que no hay por qué verlo todo negro y nos tenemos que ir animando, aunque para ello necesitamos noticias en positivo y no siempre negativas, a las que parece que ya nos hemos suscrito permanentemente. Tengas trabajo o no, muchos han cogido el camino de escuchar música por la radio en vez de las noticias a las horas en punto. Hasta los propios profesionales de las ondas lo dicen: “ya nos gustaría darles hoy alguna buena noticia, pero no va a ser así”. Europa, Norteamérica, la bolsa, los mercados, los rescates, la recesión, el paro y el fin del pequeño comercio porque nadie compra nada, han llegado a encarcelarnos las neuronas y no querer enterarnos de nada más, a no ser que sea bueno. Así, no es de extrañar que las señales de SOS de tiendas de todo tipo repartidas por la ciudad no nos lleguen para ver y comprar sus estupendos reclamos y rebajas.

images



Ene 22 2012

ENVENENAR ANIMALES

Publicado en el Diario Montañés el 22 de enero de 2012

Hay culturas que consagran a determinados animales como dioses, y otras en las que cuando ya son un poco creciditos se les echade casa o, sin son reptiles, se les tira por la baza. Es curioso el mal trato que se da a los animales en las mal llamadas sociedades desarrolladas, pero ponemos la excusa de que siempre serán peor los países donde los perros son el manjar culinario nacional por excelencia. En Cantabria tenemos ahora un caso detectivesco en las muertes por envenenamiento que se están dando en diversos puntos del municipio de Valdeolea (Cantabria). Desde hace meses, perros, gatos, milanos reales, zorros y lobos están cayendo como moscas, y una unidad especial de la Guardia Civil se ha puesto manos a la obra para esclarecer lo que está sucediendo y al autor de estos hechos tan deplorables. Eso de que el mejor remedio en el desconsuelo es tirar por el camino de en medio se da lo mismo en las ciudades que en los pueblos, donde las estupideces se cometen por igual. No creo que a Valdolea y a sus pueblos les guste salir en los periódicos por la muerte masiva de animales. El envenenador, además de un despreciable, nos está haciendo un flaco favor, porque esta sociedad contradictoria la pifia en muchos casos pero se esfuerza en otros. España es ahora un buen ejemplo donde la legislación pro animales y sus zonas protegidas ha experimentado un alto grado de desarrollo y concienciación en los últimos tiempos. Hasta que llega un bellaco como el que mata a estos animales y nos vuelve a meter en el brete a todos de esa ancestral cultura española de poco cuidadosos con los animales.

imagesRecuerdo ahora un caso de una televisión que sacó reiteradamente a un personajillo que daba a diario unas palizas brutales a su perro. Había una pila de denuncias de vecinos y asociaciones protectoras de animales, pero al final fue un informativo televisivo el que puso al animal frente al juez, y no era precisamente el perro. Lo de Valdeolea necesita de un escarmiento rápido, que sirva para detener al envenenador y también para evitar futuros casos, donde hay que contar antes con las autoridades administrativas y agentes de la ley que tomarse la justicia por cuenta propia. El habitante de la zona puede tener su propio entender al respecto, máxime si la cuestión como he leído puede estar relacionada con los ataques de los lobos al ganado. Aunque sigo diciendo que no es excusa y que no deja bien a nadie, porque es un caso que ha tomado gran dimensión mediática por el gran número de animales de diferentes especies envenenados injustificadamente, incluidos también los lobos. Al parecer, hace años que se repite la historia pero es este comienzo del 2012 cuando ha llegado a su mayor gravedad. Lo que vaya a seguir haciendo el envenenador no es un caso para Sherlock Holmes, sino para la Guardia Civil que tarde o temprano dará con el causante, tan acostumbrado  a practicar de habitual la eliminación de especies, algunas protegidas. No tengo un animal preferido, simplemente creo en sus derechos, en su protección, y en no matarlos indiscriminadamente, sea con veneno o de manera furtiva. No hay que pedir penas más altas para estos delitos porque ya las hay. La concienciación es lo preocupante, que se agrava con la crisis económica, como todo. Los humanos somos la especie más depredadora, la que peor se porta consigo misma y con la fauna y la flora. Dice tener conciencia de ello, pero lo seguimos jorobando todo a pasos agigantados, con lo cual nos creemos nuestras propias mentiras. Quizás de lo que pasa ahora en Valdeolea a dar un salto tan grande al mundo sea realmente exagerado. ¿Lo es? ¿No lo es?



Ene 15 2012

VÍDEO EN YOUTUBE DE MIS LIBROS

http://www.youtube.com/watch?v=EonwMMX28hg



Ene 15 2012

UN STOP DONDE NO SE PUEDA FUMAR

imagesCA5YALKFPublicado el 15 de enero de 2012 en el Diario Montañés

 El otro día me metí en un berenjenal al intentar mediar en una discusión entre dos personas, porque una de ellas estaba fumando en una marquesina a la espera de que llegara el autobús de turno y cogerlo, ya sin el cigarrillo. “Esto es una parada donde hay más personas que nos molesta que se fume”, alzó la voz en un momento dado una usuaria del bus; “pero, oiga, que esto es la calle”, replicaba acalorado el fumador que inhalaba humo con más insistencia debido a los nervios. El asunto terminó en un rifirrafe de afirmaciones en uno y otro sentido, lo que me hizo pensar que aún no han cuajado socialmente muchas aclaraciones sobre dónde se puede fumar y dónde no, lagunas en las que es necesario insistir, y, sobre todo, mostrarlas con información pública.  Aquella guerra de palabras y de malas caras se podía haber evitado si en la marquesina estuviera visible la prohibición de fumar mediante una simple pegatina. Después, claro, me informé como es debido. Llegué a casa con las preguntas en la cabeza de si se puede fumar en las marquesinas y también andenes de autobuses. Analizado el asunto desde el punto de vista de leer ciertos apartados de la conocida más como Ley Antitabaco, no es que me despejara a la primera las dudas, pero al final pude llegar a dos conclusiones, que como queden al mejor o peor entender de los ciudadanos ¡vamos apañados! Paso a comentarles que en las marquesinas de autobuses urbanos ubicadas en la vía pública, “cuando éstas estén cubiertas y con cerramientos laterales a ambos lados, no se permite el consumo de tabaco”.  Y preciso asimismo, ya que otros competentes en la materia no lo hacen, que en los andenes de estaciones de autobuses al aire libre “se puede permitir fumar, aunque esté parcialmente cubierto”.

Les juro que yo no lo sabía, y eso que me tengo por una persona bien informada. Las preguntas sobre los lugares donde se puede y no se puede fumar se han venido haciendo desde la aprobación de la ley, y así seguirán las cosas porque el tiempo pasa y con ello la despreocupación por cómo se deben cumplir las normas que nos exigen un comportamiento u otro. Parto de que desde la instauración de la nueva ley no hubo una campaña informativa en condiciones, con datos y aspectos elementales, que calaran entre los fumadores y los no fumadores. Los que más han echado un cable en el tema (y siguen en ello) son los medios de comunicación que lo hacen por interés social, aunque la publicidad informativa de pago nunca está de más. Albergo también la opinión de que a los fumadores se les está acorralando demasiado. Los no fumadores tenemos derechos, pero también los consumidores de unas cajetillas de tabaco que les proporciona el propio sistema que se aprovecha de los cuantiosos impuestos que recaudan por la venta del pitillo de marras. Otra prueba de que las cosas se hicieron mal fue requerir gastarse a la hostelería en general un dinero para separar espacios dentro de su establecimiento, y luego ampliar a todo el bar o restaurante la prohibición de fumar y mandar a la gente directamente a la calle para poder encender un cigarro. Sin duda, el problema está ahora en la calle, y yo mismo lo presencie en aquella discusión absurda dentro de una marquesina de autobús que podía haber terminado en males mayores. Lo que quiero decir es que todos tenemos que poner un poco de nuestra parte para no discriminar a nadie. Y en los lugares que no se pueda fumar, que sea bien visible la señal de prohibido con el pitillo en medio, para que ningún ciudadano tenga que interpretarlo por su cuenta y riesgo.



Ene 10 2012

CON EL DNI SIEMPRE PARA COMPRAR ALGO

Me temo que sólo con el título de este artículo voy ya contracorriente de lo que opinan muchos a la hora de ser favorables a enseñar el DNI cuando hacen una compra y la pagan con tarjeta de crédito. Los matices del asunto son los que me cuestiono. Les comentaré el siguiente caso: estoy hasta el gorro de que en la gasolinera donde siempre, repito, siempre, hecho combustible, al pagar con tarjeta me pidan al mismo tiempo el carnet de identidad. Al menos por un muestreo de la opinión de los ciudadanos a este respecto hecho recientemente por un periódico, a los ciudadanos no parece molestarles, y encima las asociaciones de consumidores opinan que, por el bien de todos, hay que acostumbrarse a esta práctica. Se dice que gozamos de mucha libertad, pero tenemos que llevar el DNI en la boca para casi todo. ¿No será mejor que las propias tarjetas de crédito lleven nuestra foto y algún dato más para no sentirnos “tan vigilados” en muchos momentos de nuestra vida?  Hay gente de mi entorno que le parece bien enseñar del DNI para todo y lo acata, pero yo no. No me gusta que me pidan con insistencia cotidiana que me identifique, y ni sé siquiera quién o qué alta instancia  ha creado esta obligación que se ha hecho ley, y, al parecer, no lo es. Habrá habido (y hay) fraudes, sin duda. Pero con esto del DNI para toda ocasión y circunstancia, me da la sensación de que hemos dado la mano y nos han cogido el pie. Otro caso: vas a un hotel y a la hora de registrarte te fotocopian el documento nacional de identidad, con el pequeño gran matiz de que no te piden permiso. ¿Qué se hace luego con toda esta información? No habría que permitirlo y los usuarios deberíamos plantar cara a estos abusos hacia nuestra intimidad. En este país te hacen una ficha con sólo comprar un dedal. Como se va a seguir haciendo, propongo que en los establecimientos de todo tipo, que se vea visible un cartel informando a los clientes de la norma o recomendación que obliga a enseñar el DNI cuando pagas con la tarjeta doscientos gramos de salchichón. Los consumidores somos demasiado rehenes de nuestra confianza y pasividad.  No decimos nada, no contraponemos con facilidad un “¿por qué me pide usted el carnet?images b”. De manera natural, ya sacamos la tarjeta de crédito y con ella acompañamos otra identificación superior, aunque no sabemos siquiera si es obligatorio o haya una ley que lo establece así. Seguramente, mi cabreo sería superior si hacen una compra con mi tarjeta y no le han pedido al chorizo que se identificara antes de pagarse con mi dinero una mariscada de campeonato. Pero no es esta la cuestión. Yo hablo de reglas establecidas, avaladas por la ley, y no de conductas impuestas, tradiciones que no lo son, y que en muchos momentos son un incordio mosqueante cuando una y otra vez enseñas el DNI en el mismo establecimiento donde consumes de habitual. Los empleados de estas tiendas deberían tener también más tacto, todo hay que decirlo. En la cola, a veces se montan unos cirios para que alguien encuentre el DNI en su cartera, que a su vez molesta a cobrador, a pagador y al que está detrás esperando su turno. Que todo es una cuestión de acostumbrarse, pues mire usted, en mi caso, no me da la gana. Enseñar el DNI reiteradamente cuando me tienen más visto que el tebeo me molesta, sí, me molesta realmente.



Ene 3 2012

HIJOS DE LA DROGA

Publicado en el Diario Montañés el 31 de diciembre de 2011

Los jóvenes cántabros consumen menos drogas. No lo digo yo, lo dice la última Encuesta Escolar sobre Drogas, y lo ha sacado a la luz la consejera Sáenz de Buruaga, que es persistente como ella sola. Por lo visto, existe un Consejo Asesor sobre Drogas, y los padres deberíamos estar más al quite de estas cuestiones que de casa para adentro nos preocupan mucho, pero luego nos cruzamos de brazos, y dejamos el hecho de que nuestro hijo no se drogue en manos de la suerte, y de que la Policía haga su trabajo a la puerta de los colegios y en los parques donde juegan los niños y aparecen estos bicharracos trapicheros con la palabrería de que si no tomas drogas no eres grande o no estás a la altura de lo que hacen los guays. Conocido es que los adolescentes creen que lo saben todo, cuando en estas cuestiones son más tontos que Abundio, porque se dejan engañar. Siempre lo he pensado, Cantabria es un buen punto de sensibilización contra las drogas y, como aquí nos conocemos todos, pues a los traficantes se les tiene también fichados que no está nada mal. Pero los padres no lo podemos dejar todo al trabajo de una administración sensible, que quiere poner más empeño aún, sin dejar de lado el trabajo hecho tiempo atrás, que ha sido intenso. Prevención y campañas. Son dos aspectos que parecen claves en este problema que sufren muchas familias, que va a menos pero que el año que viene también puede ir a más. Esto sube y baja en la medida que no damos tregua a que nuestros hijos se droguen. De alguna manera, los adolescentes se creen lo listos que comentaba porque a picaros no les gana nadie. Fuman cánnabis y los padres ni nos enteramos. Es cuando tenemos el problema en casa cuando se nos cae el mundo encima y estamos aterrados de que nuestro antes retoño se drogue con quince o dieciséis años. Como la administración no es Dios, los colegios e institutos tienen que poner más de su parte en la prevención. En las aulas es donde más tiempo pasan los chavales y ahí es donde hay que darles duro a la cabeza de que el camino de la droga sólo conduce al abismo.

imagesiEmpiezas por un porro y terminas en la heroína. Piensan que lo tienen controlado, que sólo le pegan a la droga los fines de semana, y lo justifican también como su libertad personal de elegir. ¡Pobrecillos! Los colegios, además de llevarles a conocer instituciones y museos, les deberían dirigir también en grupos a esas alas de hospitales donde conviven los enganchados totales que tratan de salir del mono, arrepentidos ya cuando muchas veces es demasiado tarde. Los datos de la encuesta son buenos, y generan optimismo, ¡por qué no! Pero las bandas y los traficantes crecen también en número y en juventud. Quienes les reclutan, lo hacen para que vendan y para que consuman. Y luego está el alcohol. Bajan las drogas pero los botellones no. No siento decirlo: los jóvenes tienen demasiadas facilidades para que les vendan ginebra barata o de garrafón. Lo he visto demasiadas veces a la cola de pagar en un supermercado o una tienda de comestibles. Frente a los que hacen negocio con el hígado ajeno, la administración tiene que meter mano para dar ejemplo como hace con el seguimiento de lo que se droga nuestra juventud con el cánnabis, la cocaína, el éxtasis, los alucinógenos, las anfetaminas o la heroína. Alejarse de ello, alejarse de toda esta mierda, es lo que tienen que hacer.



Dic 26 2011

LA COCINA CÁNTABRA TIENE ESTRELLA

 Publicado el 26 de diciembre en el Diario Montañés

Ha llovido mucho de aquel comportamiento tiempo atrás donde la comida fría y la bebida caliente, nunca hicieron buen diente. Hoy da gusto entrar y degustar los platos en muchos restaurantes cántabros, donde además los propietarios se ponen las pilas a la hora de cada vez hacerlo mejor, con el gusto y el sabor patente en el plato, por, ¡quién sabe!, algún día ser agraciados con una estrella de la Guía Michelin. Nada de debate acerca de dónde se come mejor en España. Sólo sé que en Cantabria se come de lujo, aunque otra cosa es como lo vendemos tradicionalmente con respecto a otras regiones que lo de sus cocineros y las estrellas Michelín es sagrado y lo explotan como nadie. No niego que Ferran Adría, Martín Berasategui o Pedro Subijana, por citar algunos de los más mediáticos, son los grandes chefs españoles. Sus nombres son también conocidos mundialmente, y Cantabria no debe ser excepción. Entre muchas, hay dos conversaciones favoritas para los ciudadanos: el buen comer y el buen beber. Por pedir un deseo, a mi me gustaría que cuando hablamos de tal plato, de ese vino espléndido, de un lugar donde comimos de relamida, se metan en la conversaciones a Jesús Sánchez (El Cenador de Amós), Fernando Sainz de la Maza y Rafael Prieto (El Serbal), Jesús de Diego (Los Avellanos), Toni González (El Nuevo Molino), Oscar Calleja, Fernando Pérez y Wences Rodríguez (Annua) o los hermanos Nacho e Isabel Solana cuyo templo culinario lleva evidentemente su mismo apellido.

guia-michelin-2010Casi siempre citamos lo de fuera y a los de fuera y aquí, estos señores y señoras, con sus bien ganadas estrellas Michelín, han colocado a Cantabria en el mapa grastronómico nacional. Vamos a más, me refiero a los cocineros con “don” que tenemos, con estrella, y una generación de nuevas promesas que están ahora en las escuelas pero que vienen pisando fuerte por las ganas de hacer que tienen. De los grandes, tenemos que sentirnos orgullosos de manera constante, y que lo noten, que sientan que los cántabros sabemos hablar y reconocer a nuestros magníficos chefs como lo hacen los vascos o los catalanes, que nos han metido los nombres de los suyos por nuestros oídos hasta ser imposible olvidar quiénes son y sus establecimientos. Cuando salgamos a ferias nacionales o internacionales de turismo, o para presentar nuestros mejores productos, ahí tienen que estar nuestras estrellas del fogón. Como coinciden todos ellos, una estrella Michelín se gana a base de constancia, de superación, de cuidar al cliente, de mucho trabajo y buenos alimentos que el comensal sabe valorar y regresará casi seguro a degustar de nuevo ese plato tan rico creado por estos fenómenos de la cocina. Es grande, muy grande, lo que han conseguido. Que aumenten clientes y con ello prestigio y ganancias, es lógico. Pero hay que ir más allá. Cantabria debe aprovechar el tirón de su magnífica cocina, de sus cocineros ya consagrados nacionalmente. Ellos mismos lo deben saber vender bien, como hacen otros apellidos de la cocina nacional que conocen muy de cerca, y a los que no les importa denominarles como sus maestros. Bien aprendida la lección, la tienen que poner en práctica. Tendrán que hacer valer su nombre en congresos, en páginas de periódicos, en televisiones, en radios e Internet, porque cada nuevo triunfo de ellos será como un éxito general para la región. Los menús con toque especial de los cocineros cántabros que son estrella Michelin, me hacen dudar sobre si es realmente coherente esa frase que dice que hay que comer para vivir, y no vivir para comer.



Dic 11 2011

EL CENTRO DE ARTE BOTÍN EN LA BAHÍA DE SANTANDER

Ni me voy a poner la venda antes de la herida y ya adelanto que estoy preparado para argumentos en contra, porque la madurez es lo que tiene de buena: uno refuerza sus convicciones. Nos debemos pensar que en España o en el mundo, y como están las cosas más, hay muchos que estén dispuestos a construir en Santander un centro, el Centro de Arte Botín. La pasta gansa que vale levantar algo semejante y su mantenimiento posterior -compromiso de por vida-, son argumentos ya de peso, sin dejarme atrás las programaciones y muestras culturales que nos pongan en mejor lugar internacional de lo que estamos. Cantabria tiene en la cultura y el turismo dos campos estratégicos y siempre hemos hablado de contar con las mejores dotaciones para atraer a más visitantes a nuestra tierra. Decir a todo que no o poner chinitas en el camino, es opinable, pero no de recibo. Hay que valorar entre todos lo que tenemos que hacer y los proyectos de oportunidad que se nos presentan. Los Ferrari, como coches de Fórmula 1, meten mucho ruido, pero llevan pegatinas bien visibles en su carrocería con el nombre de Santander, a través de nuestro banco, pero a fin de cuentas Santander somos todos. Barrer para casa es lo que vale y sirve, y nosotros, seamos sinceros, no lo hemos hecho bien muchas veces, por lo que fuera.

Francamente, se lo voy a decir como lo siento, nuestro propio Guggenheim que es el edificio diseñado por Renzo Piano (uno de los grandes arquitectos mundiales) se merece el mejor lugar de la capital de Cantabria, y si ese lugar es el suelo desde el que miramos la bahía, mejor que mejor. La Ópera de Sidney es conocida mundialmente por estar situada frente al mar, en la gran bahía australiana.Pero hay otra gran cuestión: a mí me importan antes las personas y su futuro que el asfalto. Lo que va a suponer este Centro de Arte Botín para Santander no tiene precio. Que desde el año que viene Santander esté repleta de grúas, entre esta grandiosa obra y la del Mundial de Vela Olímpica del 2014, son aplastantes reacciones para combatir crisis y paro. Si nos vamos todos a tomar por el saco, entonces sí que no tendremos debate de ubicación: que si mejor ponerlo aquí o allá, o no construirlo siquiera, que Santander está muy bonita como está. Así perdimos en su día el Guggenheim: «es que era muy caro»; «¿dónde iría?»; «es que a lo mejor no estamos preparados para gestionar un proyecto de tanta envergadura.». Pujó Bilbao, y se lo llevó. Ya sabemos luego lo que ha dado de sí para el País Vasco en general. Aquí y ahora hay que comprometerse, posicionarse, y decir o escribir lo que cada uno piense, con respeto, pero sin olvidar que este tren pasa sólo una vez. Mi opinión es que el Centro de Arte Botín se debe hacer donde ha sido proyectado. Se debe construir con ambición, como el icono mundial de Santander que puede ser. Aquí tenemos la costumbre de hablar mucho, que está bien, pero más tarde no se qué pasa, porque las cosas no se hacen. CENTRO DE ARTE BOTINO se cree o no se cree en sacar a nuestro pueblo adelante y en remar todos juntos para salir de este marrón en que estamos instalados con una crisis que tiene mil caras y todas feas. El Centro de Arte Botín es un proyecto de primera, un orgullo para Santander y Cantabria de cara al resto de España, de Europa y, creo sinceramente, que también del mundo.



Nov 27 2011

7000 MILLONES DE ALMAS DESIGUALES

Publicado en el Diario Montañés. 27 de noviembe de 2011

No tenía ni idea de que cada hora nacen 10.000 personas, ni que mueren diariamente 100.000. Tampoco sabía que, de los habitantes actuales de la tierra, 521 millones tienen más de 65 años. Y menos me había dicho nadie que 3.500 millones de seres humanos sobreviven con dos dólares diarios. ¡Válgame el cielo que les quiera dar una lección de ciencias sociales! Nada más lejos de mis intenciones. Es que una de las grandes noticias de este año es que el mundo está habitado ya por 7.000 millones de personas. Entre tanta prima de riesgo, mercados que se meten en asuntos de dineros y también políticos con caídas de gobiernos incluidas, más las preocupaciones cotidianas de cada cual, la noticia ha pasado un tanto desapercibida para la importancia que tiene.

Crecemos a un ritmo vertiginoso y, menos saber cómo enderezar y poner en su sitio a los mercados y a sus usureros, todo lo demás tendemos a destruirlo. Y voy a casos concretos. El partido en la tierra siempre termina con semejantes resultados: Especuladores 3- Río Amazonas 0; Norteamérica y Europa 8- Iberoamérica y África 1. Y, así, suma y sigue. 7.000 millones de almas desiguales son demasiadas como para pedirle peras al olmo y desear mejores valores y sentimientos a los mortales hacia sus semejantes. La avaricia rompe el saco tanto en lo personal como en lo material y natural. En el mundo caben todas las culturas e ideas, pero no coinciden ni siquiera a la hora de cuidar la tierra que nos da de comer y el agua que nos sacia la sed. En el antiguo Oeste ya se mataban por la tierra, los pastos, el agua y la convivencia entre vacas y ovejas. Ahora te martillean los bancos, el paro o la bajada del sueldo. Me gustaría echarme a la cara a los enredas que meten miedo para sacar ellos más tajada. Al final, van a criar malvas como todos, pero viven a base de jorobar a los que tienen a su alrededor, sin importarles que tengan que comer de lo que rescatan de los contenedores de basura.

El mundo habría que reordenarlo para que más vivieran mejor. Hay que decirlo más veces porque sino nos olvidamos de lo que somos y para qué estamos aquí. Las generaciones futuras tienen la gran oportunidad de guiarse mejor de lo que lo hemos hecho nosotros. Que un humano sea humano con otro humano no es un juego de palabras, ni ser un idílico soñador. Las grandes ciudades son una muestra pésima de lo que planteo. Te encuentras a alguien tirado en medio de la acera y pasas de largo. «¡Estará bebido y durmiendo la mona!», si es que piensas algo. Resulta que cuando para un transeúnte y decide llamar al 112, es que le ha dado un infarto y, unos minutos más, y se va al otro barrio. Saber que hemos llegado a los 7.000 millones, y que al mismo tiempo cada vez nos deshumanizamos más, ciertamente, no es como para tirar cohetes. La juventud debería romper con las cadenas que nos aprisionan como seres humanos. Y lo digo porque tampoco conocía que la edad media entre tantos millones de hombres y mujeres es de 26 años. La evolución necesita de cambios sustanciales sobre todo con la tierra, y con dejar de matarla lentamente. Esa es la parte mala de una historia de crecimiento imparable de seres humanos. Saber vivir en armonía y equilibrio requiere de respeto. Respeto a otros y salvaguardar el entorno en que vivimos como si nos fuera en ello nuestra propia vida, como en realidad es.

6503384